Comenzar
la semana hablando contigo mismo en un
grupo de whatsApp donde ya nadie responde
donde ya no queda nada
Tengo sueños que se me presentan como verdades inalienables, como apariciones
Marianas rebosantes de una grandeza pomposa y anquilosada bajo el precepto
comercial de un “mandamas” de traje holgado y raído, más allá de las profundidades
de la caverna de Lourdes, Fátima o qué sé yo: Cualquier lugar de peregrinaje venial.
Ha sido un fin de semana duro.
Traqueteo motriz con la tarjeta del Hospital.; si pierdo el habla
varado en alguna que otra entrada a
Urgencias solo bastará con besarla; catarla o posar los labios sobre su
lánguida y rocosa línea magnética.
Recitando delante de más de 200 personas me observé – observándome
- a través de un plano cenital con pluma y justo cuando aún precisaba de un
minuto más para dar el corten sobre tal grotesca escena, mi saliva como de una lluvia ácida radioactiva se evaporó y
se ungió de grandeza bajo el sol que alumbra los domingos “El mercado de la Cebada” dejando tras de sí un micrófono maltrecho y
calcinado; dejando tras de sí - aflorando bajo mi piel - una vegetación tupida
de esporas infectas. A partir de ahí dormí, me ahogué y para cuando desperté me esperaba un vaso de
doloroso batido de verduras.
Si no fuera por Gerardo estaría muerto – metafóricamente hablando,
claro.
A cuestas con todo el gotele rebosando en la comisura de mis fosas
nasales estuve con Miguel dándole caña a la noche y a la vida, olvidándome que
sólo en los peores momentos es cuando “Burning” se reproduce en aleatorio, o
dicho de otro modo “juega sucio y no preguntes por qué
Mi error fue pensar que este poema estaba bien escrito
Mi error fue pensar si acaso que tú podrías valer la pena; la
lluvia repiqueteando sobre el alfeizar de nuestra estampa y Jesús hijo de Dios;
profeta de Galilea mirándome fijamente a los ojos y declarándome con rabia y
palabras bien-intencionadas “cuidado, no muerdas la manzana”. Lo siguiente es
un polvo mal sopesado, brillante en cuanto a definición y de cuyo poso aún hoy
guardo rescoldos. Llamé a Mena para declararle mi amor incondicional a la suerte
y al sino que había elegido; llegamos a la conclusión de que ya tendría tiempo
de arrepentirme después.
Inmolarse frente a un monolito de cemento
Es uno de esos placeres inherentes a la vida que se mantienen
proscritos a ésta
Cuando les das alcance no tienes la certeza de haberlo hecho en
balde
Pues tarde o temprano acaba susurrándote que cierres la puerta
Apagues el interruptor
Y te hundas
Sobre el sillón
Quizá una bengala y “Micah P hinson” envilecido gritando: “ I'm running out of
patience to be fucking
with this now”
Entonces te acuerdas de Vallecas; de su cuesta; de sus tetas.
De su “Jimmy” y de su “Jazz”
Y sonríes a sabiendas
-Ya no hay vuelta de hoja-
Has vuelto a caer.
"Dándola caña a la noche y a la vida" Me ha encantado. Enhorabuena!
ResponderEliminarTe dejo mi enlace del blog por si te apetece entrar y por supuesto, si te animas, a dejar un comentario
goytisoliana.blogspot.com (poesía y opinión)