martes, 21 de enero de 2014

Supongamos, dentro de lo que cabe, que ya no queda
nada por suponer.
Supongamos, dentro de lo que cabe, que ya no queda
nada por perder.

Supongamos que esa camisa de “Los Suaves” y su “Adiós Adiós” grabado en sangre bajo la pechera,
 no tuvieron nada que ver.

Hay un gordo sudoroso feo, calvo y bien-intencionado tratando de escalar ridículamente la pared de cemento.
El gotéele raspa sus uñas.
Un reguero púrpura indica que ya va siendo hora de dar rienda suelta al repostaje.

Alquitrán espeso y una suave brizna de satén de seda envasada al vacío alumbran mis noches, ahondan mi sentido olfativo y de un modo circunstancial luchan con las energías fieras, tupidas y redundantes de éste: Nuestro mes de la austeridad.
Como en lata para quizá no tener que responsabilizarme después de fregar todo lo que ya andaba mojado.
 Desayuno a las 7 de la tarde; en un par de meses abré abierto los ojos será primavera y no debo llegar tarde a la operación bikini. Tarde o temprano y viceversa - apunta esa como una de las máximas de estos días: donde todo es espera y Franceses fumando negro en los balcones con la intención de recriminarte si no era ésto lo que andabas buscando, si no era ésto: un pitillo parcialmente consumado repleto de saliva y espumarajos. ¿O acaso no recuerdas leer a Houellebecq borracho?.

No tolero a los rapsodas afincados en su sillón de poltrona
No tolero no acelerar la noche y no encallarme a cada esquina cualquiera que me encuentre y me pida a gritos un minuto de silencio en honor a todos aquellos que honraron a la comunidad derrumbado a tarjetazos la pared del tabique.
No tolero la sustancia de esos melindrosos fuma hierba; ésta me hace dudar de tu ausencia; de la fe en el camino; de la fe en todo y cuanto he perdido. En todo y cuanto he vendido.
Nunca hubiera sentido remordimientos de haber cogido aquel disco de Springsteen; de no haber salido corriendo aquella mañana soleada en el Altozano. No obstante un subjetivo, pequeño paneo hacia la derecha: Bob Dylan preside y un olor a cerdo me refrena.

it's a town full of losers and i'm pulling out of here to win ¿o no?

Mi instinto suicida echa de menos naufragar en las catacumbas de Vallecas; me pide a gritos ver de Nuevo y saludar con honores -y una genuflexión quizá esta vez- a la reina del castillo

Supongamos, dentro de lo que cabe, que ya no queda
Nada por suponer.
Supongamos, dentro de lo que cabe, que ya no quedan
Tantas calles por recorrer
Encontraré la salida del laberinto tarde o temprano; depende de lo que entiendas por madrugar, si ello conlleva no dejarse dormir y envilecer con polvos de hada la mesa del final, allá donde las persianas nunca se cierran, donde la luz del sol traspasa la fina capa.
En esta carrera a fondo un día- tarde o temprano- abriré los ojos
Cruzaré la esquina
Y ahí estará – mi vida

Para besarme, arañarme y comerme la polla como una loca.


1 comentario:

  1. "y me pida a gritos un minuto de silencio
    en honor a todos aquellos que honraron a la comunidad
    derrumbado a tarjetazos la pared del tabique."
    Muy buena y un final cojonudo ; yo creo que la reina del castillo ha debido pasar ya por la guillotina , con tantos "cortes".

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