Supongamos,
dentro de lo que cabe, que ya no queda
nada por
suponer.
Supongamos,
dentro de lo que cabe, que ya no queda
nada
por perder.
Supongamos
que esa camisa de “Los Suaves” y su “Adiós Adiós” grabado en sangre bajo la
pechera,
no tuvieron nada que ver.
Hay un
gordo sudoroso feo, calvo y bien-intencionado tratando de escalar ridículamente la
pared de cemento.
El gotéele
raspa sus uñas.
Un
reguero púrpura indica que ya va siendo hora de dar rienda suelta al repostaje.
Alquitrán
espeso y una suave brizna de satén de seda envasada al vacío alumbran mis noches, ahondan mi sentido olfativo y de
un modo circunstancial luchan con las energías fieras, tupidas y redundantes de éste:
Nuestro mes de la austeridad.
Como en
lata para quizá no tener que responsabilizarme después de fregar todo lo que ya
andaba mojado.
Desayuno a las 7 de la tarde; en un par de meses abré abierto
los ojos será primavera y no debo llegar tarde a la operación bikini. Tarde o
temprano y viceversa - apunta esa como una de las máximas de estos días: donde
todo es espera y Franceses fumando negro en los balcones con la intención de
recriminarte si no era ésto lo que andabas buscando, si no era ésto: un pitillo
parcialmente consumado repleto de saliva y espumarajos. ¿O acaso no recuerdas
leer a Houellebecq borracho?.
No
tolero a los rapsodas afincados en su sillón de poltrona
No tolero
no acelerar la noche y no encallarme a cada esquina cualquiera que me encuentre
y me pida a gritos un minuto de silencio en honor a todos aquellos que honraron
a la comunidad derrumbado a tarjetazos la pared del tabique.
No
tolero la sustancia de esos melindrosos fuma hierba; ésta me hace dudar de tu
ausencia; de la fe en el camino; de la fe en todo y cuanto he perdido. En todo
y cuanto he vendido.
Nunca
hubiera sentido remordimientos de haber cogido aquel disco de Springsteen; de no haber salido
corriendo aquella mañana soleada en el Altozano. No obstante un subjetivo,
pequeño paneo hacia la derecha: Bob Dylan
preside y un olor a cerdo me refrena.
it's a town
full of losers and i'm pulling out of here to win ¿o no?
Mi instinto suicida echa de menos naufragar en las
catacumbas de Vallecas; me pide a gritos ver de Nuevo y saludar con honores -y
una genuflexión quizá esta vez- a la reina del castillo
Supongamos, dentro de lo que cabe, que ya no queda
Nada por suponer.
Supongamos, dentro de lo que cabe, que ya no quedan
Tantas calles por recorrer
Encontraré la salida del laberinto tarde o temprano; depende
de lo que entiendas por madrugar, si ello conlleva no dejarse dormir y envilecer
con polvos de hada la mesa del final, allá donde las persianas nunca se cierran,
donde la luz del sol traspasa la fina capa.
En esta carrera a fondo un día- tarde o temprano- abriré los
ojos
Cruzaré la esquina
Y ahí estará – mi vida
Para besarme, arañarme y comerme la polla como una loca.
"y me pida a gritos un minuto de silencio
ResponderEliminaren honor a todos aquellos que honraron a la comunidad
derrumbado a tarjetazos la pared del tabique."
Muy buena y un final cojonudo ; yo creo que la reina del castillo ha debido pasar ya por la guillotina , con tantos "cortes".